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Una familia viñadora
El destino de este cru languedociano, ya célebre en 1972, está en las manos de Bernard et Marie-Joseph Jany, quienes han retomado con pasión, la aventura de esta propiedad familiar cargada de historia. Alrededor del esplendido castillo del siglo XVII, el viñedo se extiende sobre las dulces pendientes de una de las más excepcionales formaciones geológicas de la fachada mediterranea, "terrazas post-glaciales de la época : Villafranchienne" Bañado de un clima priviligiado, este terreno, exclusivamente plantado con cepas perfectamente adecuadas con él, otorga a los vinos, la elegancia inimetable al más grande de los vinos de Languedoc. A una reputación, solidamente establecida desde hace más de un siglo, y a las puertas del tercer milinio, bajo este espíritu familiar, la nueva generación está orgullosa de portar la antorcha de la pasión. ![]() Un viñedo ancentral En este viñedo de 70 hectareas, todo esta concedido bajo una sola perspectiva, la de exteriorizar la calidad, enfatisando la ventaja de nuestro terreno. El terreno ![]() De tipo villafrancien y esta situado sobre los pimeros contrafuertes de las Cevenas, a una altitud promedio de 90 metros. Laderas con dulces pendientes todas orientadas hacia el mar. La erosión, con el paso del los milenios, ha dejado, sobre las copas, cantos rodados con suelos muy cálidos, propicios para una buena maduración de las cepas ancestrales, guardianas de la autenticidad. Las cepas ![]() Desde hace mucho tiempo, nosotros nos hemos atado a promover las mejores cepas de Francia, plantadas sobre un terreno tan excepcional. Sobre estas laderas encontramos : Syrah, Grenache, Mourvèdre, Clairette, Roussanne, Merlot, 17 cepas en total. Los rendimientos, por cierto bajos, 40 hectolitros/hectareas, pero el orgullo viñador viene a recompensar a esos que lo han considerado como precursor. El arte de vinificar ![]() En la Condamine Bertrand, la tecnología y la tradición se conjugan en el presente para crear los vinos del futuro, los más respetousos de su noble origen. Tanto a la viña, portadora de una cultura razonada y respetuosa del suelo, como a la bodega, en donde se practican vinificaciones esmeradas y crainzas adaptadas, todos los medios son puestos en obra para exaltar la tipicidad de cada cepa adaptadas a la sorprendente diversidad de terrenos. Vendimias manuales y mecánicas, el trabajo del hombre y la pasion familiar, entregan a la bodega de vinificación un oasis de savores y de descubrimientos. La vinificación esmerada por un control total de temperaturas y de densidad, aporta un toque de magia a la uva recolectada. |
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